lunes, 15 de junio de 2009

¿(De) (A) Quién salva la palabra?

Las palabras son inútiles. A menudo pienso que no sirven para nada, y esto me pasa con mucha frecuencia. Me pregunto continuamente si de verdad tiene algún sentido escribirlas y, a escondidas, comparo la escritura con otras artes para comprobar si está a la altura de éstas, si es capaz de emocionar como lo hace la Sarabanda de Haendel, o un tango o una canción de los Rolling; si logra revelarnos algo como lo hace Piero de la Francesca, o una muchacha de Veermer o cualquiera de los horrores de Bacon; si trasnmite como lo hace "Cuchillo en el agua" de Polanski. Y no solo eso, trato de amplificar la analogía a la ciencia, a la matemática, a todo pensamiento humano para saber de su utilidad, de su eficacia, para descubrir si verdaderamente es depositaria de conocimiento, o nos hace crecer, o crecernos y no solo aúlla y confunde y resulta infructuosa al tratar de expresar algo.
En manos de un gran maestro la literatura, parece, alcanza eso que algunos llaman Verdad o Belleza o eso que otros no sabemos llamar. Pero leyendo a la inmensa mayoría de escritores, leyendo mis escritos, no parece tan claro. Me asaltan dudas casi a diario, incluso en ocasiones, ante grandes obras literarias. Es cierto que soy desengañado y muy poco crédulo, lo que me hace someter a análisis y contranálisis las razones de la existencia de este oficio. Quizá sea un gran escéptico o un malísimo lector. A veces no me fío de la literatura, creo que debe estar siempre bajo sospecha, en el sentido de que se le ha de requerir el nivel más alto de exigencia. Sólo así puede entenderse la escritura. Pero sigue quedando la duda: ¿por qué? Y como inmediata cuestión o quizá previa a todas ellas lo que ya formuló Vila-Matas: "¿Quién soy yo para escribir y quién eres tú para leerme?".
Tras recibir el premio FIL de Literatura el escritor de voces António Lobo Antunes dio-me dio respuesta en México ante el auditorio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Me servirá para calmarme un tiempo. Aunque con él surgen nuevas y devastadoras preguntas, su literatura es bélica, es a fuego y metralla, me deja minado cuando termino de leer algo suyo.

Su última novela "Mi nombre es Legión" ("O Meu Nome é Legião" en el original, ¡qué maravilla de portugués!) ya está disponible en español con una excelente traducción de Mario Merlino. Si queréis destapar su cascada de voces tenéis aquí disponibles sus primeras páginas.

El arranque de la novela me recuerda a un cuentillo que escribí hace ya tiempo y que me dieron ganas de prolongar pero que se quedó en eso, en cuentillo. Aquí lo inserto:

Coito

"Dos amantes desbordados por la pasión, casi anudados por sus piernas, deseosos de ser el otro, de hurgar en el sitio secreto del amor. Dos seres que no han dejado duda de la inmensa capacidad de besar que poseían. Dos personas, un hombre y una mujer, que elevaron la raza humana al noble pabellón de los dioses. Dos deseos sexuales incontenibles hechos carne en dos personas concretas, fornicaron sobre el suelo de un apartamento horas y horas, haciendo del tiempo una orgía desvergonzada. Con las luces apagadas y los ojos encendidos, es probable que las bocas entreabiertas; con la disposición natural del que lo mismo besa que adentella, con la misma respiración de los mihuras en el ruedo. De este modo, con aspecto primitivo y exhausto, yacen los cuerpos desnudos de Aitor Azurmendi y María Buitrago en la moqueta del apartamento del joven, con doce puñaladas en el pecho de éste y siete en la espalda de ella de lo que podemos inferir la muerte es causa de ello. Con este dato doy por concluido el primer informe según establece el reglamento esperando que sea de utilidad a su señoría D. Juan Duarte y Bonilla y sirva de esclarecimiento a la causa pendente.
Sin más que añadir y a la espera de otros hallazgos, Gonzalo Arsuaga, oficial de policía número 628 y perito forense asignado al caso."

1 comentario:

Miguel Le Goff dijo...

Un gusto leerte compañero.

Quizás se resuelva escribiendo desde el silencio. Si la escritura tiene algo de verdad... está en los ojos de quien lo lea.

Ando haciendo una serie de animación con Jordi, por la escuela se te echa de menos y yo por los espacios entre cafés.