miércoles, 12 de diciembre de 2007

El poeta se va escaleras abajo. Con la boca llena de escayola escribe un cuento queriendo escribir un poema.
La herida la lleva en el costado.Parece un pingajo de carne educada. Fuma con la cabeza vuelta hacia atrás y lleva en el pelo la nieve de la muerte.
La mano izquierda se arrastra por el pasamanos. Gritos le advierten del peligro. Los gritos prosiguen más nerviosos mientras él se mantiene y espera la muerte en las últimas caladas.
No sabe que está haciendo el ridículo.

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